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Objetivos

1. Identificar y diagnosticar correctamente el grado de dependencia del paciente a las drogas, incluidos los fármacos, sus posibles complicaciones, alteraciones orgánicas y psicológicas. 2. Desarrollar estrategias terapéuticas efectivas para acompañar al paciente durante el tratamiento. Esto es, transmitiéndole conciencia de su enfermedad, alejándole del consumo de drogas y enseñándole a vivir nuevamente con dignidad y calidad de vida, sin necesidad de recurrir a sustancias tóxicas. 3. Conseguir la gradual reinserción familiar, social y profesional del paciente hasta alcanzar la normalidad en todos los aspectos que circundan su vida, de manera plena y satisfactoria. 4. Lograr que los familiares y las parejas conozcan y comprendan la adicción. Involucrarlos activamente en el proceso de recuperación del paciente y ayudarles a tratar su propia coadicción y mejorar su comunicación afectiva.

Fases del tratamiento

La duración del ingreso del paciente dependerá de su evolución y adaptación al programa de Vistacampo. No hay un tiempo definido para el alta. A título puramente orientativo, se puede decir que la mayoría de los pacientes hacen un ingreso que oscila entre 16 y 20 semanas; durante las cuales podrán cumplir las 4 fases fundamentales para una verdadera recuperación de las adicciones, a saber:

Comienza a partir del día del ingreso hasta los primeros quince a veinte días. En este período se realiza una intervención centrada en la desintoxicación física en estricta observación del equipo médico. El paciente recibirá, de ser necesario, soporte farmacológico, según lo considere la dirección médica, para disminuir el riesgo de un posible síntoma de abstinencia. El objetivo principal de esta fase consiste en lograr la estabilidad y el bienestar físico, liberar el organismo de tóxicos, y disminuir el deseo compulsivo por consumir sustancias psicoactivas. Asimismo, durante esta fase se harán los diagnósticos necesarios para detectar o descartar algún posible trastorno paralelo “asociado o no”, al consumo, y favorecer la inclusión del paciente al nuevo grupo de terapias. Son días dedicados al descanso, a una buena y equilibrada alimentación, a la reconciliación del sueño y a una rutina inicial de ejercicios, dentro de un programa estructurado para cada día, con énfasis en las entrevistas individuales y las terapias de grupo.

Los años de consumo y la adicción alteran la vida normal de las personas, interrumpen su proceso de crecimiento y madurez, e inevitablemente llevan al adicto a nuevos hábitos, conductas, patrones y creencias equivocadas que le alejan cada día más de una vida funcional, productiva y plena. Durante esta fase se identifican estos hábitos y actitudes y se sustituyen por una nueva estructura de vida, que le aseguran una mejor relación consigo mismo, con su familia, y sobre todo, a desarrollar su proyecto de vida, con total éxito en el mundo laboral y social.

Consiste en continuar el proceso de crecimiento personal y desarrollar las habilidades que el paciente interrumpió debido al consumo de drogas. Durante este período, el eje principal radica en las terapias de grupo y las visitas individuales, tanto con los terapeutas, como con la Dirección Médica. Estas terapias se complementan con otras actividades como arte terapia, yoga, ejercicios físicos, técnicas de relajación y control de impulsos; con especial atención en un plan de acción para recuperar la autoestima, el respeto a sí mismo y la dignidad como persona que, debido al consumo, se perdió.
Durante el ingreso y principalmente en las últimas semanas del tratamiento, al paciente se le prepara para su reinserción en el entorno familiar, social y laboral. El objetivo es que gradualmente normalice su vida y alcance el nivel de calidad que perdió o no pudo alcanzar a raíz de la dependencia. Para ello, una vez que el paciente recibe el alta, contará con la asesoría y orientación por un periodo de 2 a 5 años, para reducir los riesgos de una recaída, la cual siempre se puede evitar.